El cerebro, “un GPS recalculando” en cuarentena: sueño y memoria - Infobae -

Actualizado: may 14

Nota completa en infobae: https://www.infobae.com/america/tecno/2020/04/04/el-cerebro-durante-la-cuarentena-un-gps-recalculando-la-tecnologia-podria-ayudar-a-estudiar-el-sueno-y-la-memoria/



Semanas atrás, el ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires) inauguró su Laboratorio de Sueño y Memoria, de la mano del Departamento de Bioingeniería. El objetivo es analizar cómo las memorias verídicas y falsas se forman al tiempo que pueden ser modificadas durante el sueño y la vigilia, así como también comprender estados fisiológicos y alterados de consciencia durante el sueño.

“En nuestros estudios combinamos análisis de electroencefalografía, aprendizaje, consolidación, reconsolidación, análisis de potenciales evocados durante el sueño por claves ligadas al aprendizaje, análisis de los períodos de lucidez durante el sueño lúcido y durante las experiencias fuera del cuerpo iniciadas desde la parálisis. En estos casos los soñantes se entrenan con técnicas comportamentales para aumentar la probabilidad de tener un episodio de lucidez en el laboratorio cuando están siendo registrados”, explica a Infobae la Dra. Cecilia Forcato, directora del laboratorio.

Al dormir, principalmente durante el sueño profundo, las nuevas memorias se reactivan espontáneamente y se transfieren desde el hipocampo hacia la neocorteza, redistribuyéndose en circuitos cortico-corticales, lo que favorece el guardado a largo plazo y la integración de nueva información con memorias preexistentes. Y, ¿cómo serán nuestras memorias de cuarentena?

En principio, tal como señala Forcato, la cuarentena modificó nuestro ritmo diario. “Levantarnos y acostarnos a cierta hora, tomar el colectivo, ir a la escuela, al trabajo, al gimnasio, volver a casa. La rutina, aunque a veces parece agotadora, le da orden a nuestra vida”, señala.

Por otro lado, para muchas personas que viven solas, la vida social se redujo a una videollamada y se modificó en algunos casos la cantidad de horas que están expuestas a la luz solar (aquellos que viven en edificios, sin balcones, por ejemplo).

“En sí, lo que nos modificó no fue directamente el hecho de estar encerrados. Nos hicimos conscientes a la fuerza de que todos somos vulnerables a este virus. Y la incertidumbre de qué pasará mañana y nuestros pensamientos negativos hacen que por la noche nos quedemos rumiando e imaginando posibles escenarios, en lugar de entregarnos al sueño (sumado al ritmo cambiado, falta de actividad física, escasa luz, etc.). Todo esto tiene un impacto negativo sobre nuestra salud, en un momento en donde, por el contrario, debemos ayudar a elevar nuestro sistema inmunológico”, sostiene.

El sueño participa en la regulación metabólica, así como en la reparación de tejidos y limpia a nuestro cerebro de radicales libres y proteínas aberrantes, como la beta-Amiloide, precursora de la enfermedad de Alzheimer.

Entonces, ¿funciona de forma distinta la memoria en cuarentena? ¿Soñamos distinto? “Para responder esto diseñamos un experimento que estamos ejecutando desde el inicio de la cuarentena para ver cómo se modifica nuestra capacidad de adquisición y consolidación a lo largo de este período, y a su vez cómo se modifica nuestra ansiedad, estado de ánimo, estructura de sueño, etc”, señala la experta.

Si bien destaca que hay que esperar los resultados de los estudios para responder la pregunta, dice: “Puedo anticipar que estamos viendo que la capacidad de adquisición de nueva información, más que nada de detalles, se encuentra alterada y que a su vez presentan un estado mayor de ansiedad. Igualmente hay que recolectar más datos para ver si se mantiene esta tendencia y analizar además qué ocurre con otras fases de la memoria y qué variables (calidad de sueño, nivel de ansiedad, etc.) correlacionan con estos cambios”.


Actualmente, este laboratorio de ITBA está desarrollando un dispositivo inalámbrico de estimulación acústica de lazo cerrado en colaboración con el Instituto Pladema y el Centro de Inteligencia Computacional CIC-ITBA, para incrementar la cantidad y calidad de ondas lentas para que, por ejemplo, sea utilizado en adultos mayores.

“Este dispositivo también contará con la clasificación posterior de las fases de sueño, usando Machine Learning (aprendizaje de máquina). Cabe aclarar que los adultos mayores tienen una disminución en la cantidad de sueño profundo, sueño MOR, y un aumento en los despertares. Las ondas lentas, tanto en su cantidad como calidad, disminuyen a medida en que vamos envejeciendo (¡ya a los 40 años comienza a observarse esta disminución!)”, dice.

Asimismo, con el CIC del ITBA están comenzando a utilizar algoritmos diseñados por el Dr. Rodrigo Ramele para la detección de eventos específicos durante el sueño, para estudiar su función en la labilización/reestabilización de memorias durante el sueño y su comparación que eventos inducidos por la presentación de estímulos.

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